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11 mar 2022

La crisi energètica, la transició energètica .

 

Antonio Turiel: “Si prens mesures contra Rússia, la crisi del 1929 semblarà una broma al costat d’aquesta”

Entrevista a l'investigador de l'Institut de Ciències del Mar del CSIC, expert en l'exhauriment dels combustibles fòssils,


Rússia proveeix el 45% de tot el gas que es consumeix a Europa. Si bé la UE presumeix de voler reduir de dos terços aquesta dependència, els experts se’n malfien, d’aquesta promesa. Ahir, l’Alt Representant de la UE per a Política Exterior, Josep Borrell, ja carregava la responsabilitat a l’esquena els consumidors i demanava que cadascú a casa seva abaixés la calefacció. Tot plegat mentre el preu del gas es desboca i arrossega el de l’electricitat.

Europa pots sobreviure sense el gas rus?
—Sense el gas rus no. El gas té un transport molt complicat. Implica una logística de transport que requereix plantes de liqüefacció en l’origen, vaixells metaners i plantes de regasificació. Tot això fa que hi hagi colls d’ampolla i encareix molt el gas. Aleshores, t’interessa sobretot estar connectat per via terrestre amb gasoducte, com passa amb Rússia. És més barat i té molta més capacitat, perquè permet de transportar-ne més quantitat de manera més fàcil. Per això Europa no pot prescindir del gas rus. Si en prescindís s’estavellaria econòmicament.

(...)

Per què continua pujant el preu del gas si Europa no ha prescindit del gas de Rússia?
—Hi ha dos factors que hi influeixen. Per una banda, un problema estructural que arrosseguem de l’any passat: l’escassetat de gas. I té a veure amb el fet que la producció de gas a Rússia fa vint anys que s’ha estancat, la d’Algèria també i la d’Europa fa anys que cau. Per tant, cada vegada en costa més de proveir-nos de gas i com més va més car és. El procés és lent, inexorable, i té a veure amb l’exhauriment dels jaciments de gas; és una realitat geològica. El segon factor és la incertesa, l’esclat de la guerra i la decisió dels EUA de no comprar més petroli ni gas rus, que ha desencadenat el pànic dels mercats i un efecte especulatiu.

(..)

Paguem l’electricitat a preu de gas, doncs.
—Sí. És com si vas a la verduleria i demanes un quilo de carrotes que va a un euro el quilo; un quilo de pomes que costen 1,5 euros el quilo; un quilo de carabassó, que va a 0,80 el quilo; i finalment, demanes una mica de safrà. Però el safrà va a 45.000 euros el quilo. Doncs n’agafes només un gram. En total, compres tres quilos de verdura i un gram de safrà, i t’ho cobren tot al preu del safrà.
(..)
Què voleu dir?
—S’hi construirà molt, però el rendiment que tindrà serà molt baix. Entre altres raons perquè no se sap com s’aprofitarà aquesta electricitat. Pensa que el consum de l’electricitat a Espanya baixa des de l’any 2008. Teòricament, tot allò que ja hauríem de tenir per a aprofitar millor aquesta electricitat, com els milions de cotxes elèctrics o els sistemes d’hidrogen verd, no hi són. I no hi són perquè són cars i perquè no hi ha prou material per a permetre un desplegament a l’escala que es pretendria.


1 abr 2021

Iñaki Gabilondo : la templanza y el juego limpio.

 Iñaki Gabilondo: “Para hacer este trabajo hay que tener fe y yo la estaba perdiendo”

En esta España tan propensa a la trinchera, su templanza y su estilo reflexivo siempre fueron como una exitosa rareza. Llegados a este punto, con la política más subida de tono que nunca y todavía subiendo cada día un poco más, Iñaki Gabilondo se declaró empachado.


La renuncia a seguir ejerciendo de analista cotidiano no es ni mucho menos una retirada de la profesión. Mantiene un espacio semanal en Hoy por hoy, el programa de la SER con el que despertó cada día a varias generaciones de españoles y en el que da voz a jóvenes con iniciativa. Movistar+ acaba de emitir dos programas suyos en los que trataba de adivinar las líneas del futuro tras la pandemia con entrevistas a grandes académicos internacionales. Ni el desánimo con la actualidad ni tampoco el virus le han parado, aunque deslice otra confesión: “La pandemia ha sido como un flash que me ha enfrentado a mi vejez. Ya hace mucho que sé que soy viejo, pero nunca como ahora había visto que formo parte de ese material desechable que somos los viejos para este virus gerontófobo que nos ha atacado”.

(..) La política es la gestión del disenso, y el consenso es el punto final de un recorrido al que se llega o no, pero que se alcanza en algunas cosas donde establecemos lo que llamamos sentido común, el territorio compartido. Yo estaba perdiendo la fe al ver la imposibilidad de alcanzar puntos comunes en algo. Y empiezas a sentir una gran incomodidad personal al tener que salir todos los días a la palestra con un escepticismo excesivo.

(..) Tengo 78 años y, a cierta edad, hacer lo que uno no quiere tiene algo de obsceno. Ahora parece que para todo hay una respuesta oficial de la derecha y otra de la izquierda. Yo no he ocultado nunca mi ideología, pero eso no me ha resuelto los enigmas que planteaba la actualidad.

las tertulias políticas acaban a gritos.

Es otro de los elementos que contribuyen a mi desánimo. Comentar asuntos como el problema catalán, la monarquía o el terrorismo en modo bronca de bar, como si estuviésemos discutiendo si ha sido o no penalti, me parece extraordinariamente malo. Y le tengo miedo al efecto que produce en la gente.

El periodismo debe preguntarse lo que la gente tiene derecho a saber, pero si lo que nos preguntamos es solo lo que la gente quiere oír, desvirtuamos nuestro trabajo.

En su generación también molesta mucho el revisionismo de la Transición.

A mí me sorprende que no se valore lo que significó todo aquello. No estamos diciendo que haya que reproducirlo tal cual ahora, pero entonces vivimos un momento de complicación máxima que la política resolvió poniéndose de acuerdo. Y fue posible lo que no parecía posible. Porque era como si ahora metes a Aznar y a Otegi en la misma mesa. A eso nos referimos cuando invocamos el espíritu de la Transición. También me sorprende muchísimo que esta sea la primera generación que pide explicaciones a las anteriores. Dicen: “Vaya mierda de democracia que nos dejasteis”. Nosotros nunca le dijimos a nuestros padres que nos habían dejado un país de mierda. Y estábamos en una dictadura.

Pero es que yo ya sé hace muchísimo tiempo que esta no es mi época. Nosotros estamos de retirada. Seguirá siendo mi mundo hasta el último día de mi vida, pero nosotros ya no llevamos el volante del coche.