
Este regreso al miedo eterno como argumento frente a la "pérdida de sentido del pecado" demuestra que no siempre la calidad intelectual de las personas es garantía de buen juicio; e indica que la esperanza del premio vuelve a ser en religión menos eficaz que el temor al castigo. Los cátaros sostenían a fines del siglo XI que el infierno era el mundo material, creado por Satán, y que Dios había creado el cielo, al que escapaban las almas buenas. Idea que tal vez no sea tan ajena a la del personaje de Sartre que concluye que el infierno está aquí: "Son los otros".
Los antidarwinistas ya no esgrimen la Biblia ni nombran a Dios; intentan disfrazar de ciencia la idea de que la vida es demasiado compleja como para que no haya un diseñador .

