26 jun. 2006

La ablación mutila África


Tres de cada cuatro mujeres de Mauritania sufren la lacra. Las víctimas relatan su tragedia.

Tres millones de niñas sufren mutilación genital cada año

La ley contra la ablación no va a cambiar por sí sola una tradición milenaria


"no hay religión ni tradición lo bastante poderosa para convencer a la sociedad de que es comprensible que alguien hiera a otra persona y le deje secuelas para el resto de su vida"




El sabio se sienta sobre un viejo cojín de cuero en el patio de su casa de adobe donde alfombras, colchonetas y cabras comparten el mismo recinto. Le escuchan una decena de familiares. El imán Thierno Abdallá, uno de los más influyentes de Mauritania, exclama: "No estoy convencido de que haya que acabar con la ablación. Si el profeta recomienda algo, tiene que estar bien". Sentada a su lado, su hija Mariata le responde: "Yo soy científica. Mi padre no busca explicaciones, se queda con lo que dice el profeta". El imán tiene 72 años. Su hija, profesora de Ciencias Naturales en el instituto de Boghé, 43.
"La planificación familiar y la limitación de los nacimientos persiguen debilitar el islam", prosigue su padre. La ablación está prohibida en Mauritania, le dicen. Él replica: "El Gobierno no nos puede imponer a los religiosos lo que tenemos que hacer".

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