28 may. 2008

Uno de los nuestros


Sidney Pollack llegó a Bilbao tres días antes de la inauguración del Guggenheim, el 19 de octubre de 1997, como invitado de su amigo Frank Gehry, residente como él en el área de Los Ángeles. Según comentó a este periódico, cuando vio el perfil del edificio desde la calle Iparragirre, se quedó «sin respiración». «No soy un especialista en arte o en arquitectura. Pero no se necesita ir a la universidad para apreciar esto: lo único que se necesitan aquí son ojos. Lo siento, tengo ciertos problemas para controlar mi entusiasmo», añadía. En los tres días que siguieron a esa primera vista, no salió del Guggenheim excepto para cambiarse, comer y dormir en el hotel.

En él, Frank Gehry le dice en un despacho de su casa de Santa Mónica .
-Todo se ha hecho antes. Lo único que cambia es la tecnología.
-Entiendo lo que dices. Pero no he visto nada como lo de Bilbao. ¿De dónde sale?, le pregunta Pollack.
-Es un producto de una evolución. Estaba buscando un modo de expresar sentimientos mediante objetos tridimensionales.

'La intérprete' (2004)

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