27 feb. 2008

Un taifa




(...)En una ocasión, un turista español medio perdido por Marraquech se acercó a Juan Goytisolo, creyó reconocerlo y le preguntó por la dirección de una calle. El escritor afincado en Marruecos reaccionó con rapidez y dijo: "Sí, soy fulano", y dio el nombre de un famoso y muy vendido autor español. Acto seguido, Goytisolo orientó al despistado viajero, que se marchó muy convencido de la inventada identidad de su interlocutor. Utiliza esta anécdota Goytisolo para resaltar que le gustaría ser invisible en un mundillo literario donde "se confunde la actualidad con la modernidad o el talento con la visibilidad". Para el autor de En los reinos de taifas, "las editoriales sólo aspiran ahora a publicar campeones de ventas y no distinguen entre un producto editorial y un texto literario".
No es invisible, yo le ví en el hotel donde me hospedaba en Madrid hace dos fines de semana con motivo de mi visita a ARCO 2008 y que es su residencia habitual en Madrid como él me manisfestó cuando se lo presente a mi hija en el ascensor despues de desayunar.
Para los jovenes puede que sea invisible, como es natural mi hija no le conocia, pero hay gente con clase hasta desayunando y saludando a la gente amablemente cuando se le reconoce aunque sea en un sitio tan estresante como un ascensor de un hotel. Eso no lo da, ni la literatura ni nada, es algo que se tiene o no se tiene. Luego en la ficción o en la realidad uno será como le de la gana.
(...)Está convencido Goytisolo de que se puede ser un magnífico escritor y un canalla despreciable de la misma manera que se puede ser una bellísima persona y un mediocre autor. "Casos como los de Quevedo o Céline demuestran que puedes ser misógino y racista, como el primero, o antisemita y pronazi, como el segundo, y crear una formidable obra literaria". De cualquier modo, Goytisolo ha centrado su compromiso ético en favor de los débiles en el ensayo y en el periodismo. "Ahora bien, en las novelas sólo me han interesado los elementos literarios", añade.
"Hay que interrogarse, sin caer en la corrección política, sobre lo público y lo privado".

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